PAASA tiene sus raíces en un molino. Un molino que Rogelio Tolosa utilizaba para convertir el agua en harina y que, tras andar por varias aldeas de Albacete, se estableció en Casas Ibáñez. Su hijo, Eloy Tolosa, dio un impulso decisivo al molino añadiendo un nuevo modelo de invención propia que permitió al negocio prosperar y convertirse en una fábrica de harinas.

Tras el parón de la guerra civil, Eloy buscaba nuevas inversiones para hacer que el negocio prosperara. Fue entonces cuando Otelo Valiente, un afamado constructor de Madrid, se ofreció a ayudar.

De esta alianza entre los Tolosa y los Valiente nació la empresa que acabaría dando lugar a PAASA: TOLVASA.

Se creó una fábrica de piensos, y más tarde granjas de gallinas y pollos que empezaron a alimentar con sus propias reservas. Un tiempo después, aparecería una nueva empresa destinada a procesar estos pollos para su consumo. Así fue como nació PAASA.

Los comienzos

En una época en la que la crianza de los pollos y las gallinas se hacía en las casas, bajo un techado improvisado, nacimos nosotros. Comenzamos nuestra andadura en 1965, con nuestras primeras instalaciones de la calle Granada. Pero unos años después nos establecimos en el Polígono Campollano, donde empezamos a asentarnos en el sector y a contribuir a su profesionalización.

Nuevos tiempos para PAASA

En 2008 decidimos trasladarnos al Polígono Romica para seguir expandiendo nuestro negocio y encontrar un enclave más accesible desde el que distribuir nuestro pollo a ciudades grandes de España como Valencia o Madrid.